El Juego de la Oca

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En el clásico juego de la oca deberás evitar caer en el laberinto o en prisión y llegar al final del camino. Y recuerda…de oca a oca y tiro por que me toca.

Todo el orbe ha correteado a la Oca de niño, poca gente juega de decano. Parece que puede concluirse aprisadado que, que la Oca es un gozne sin máximo resonancia, un lote para que los niños pasen el rato si no tienen apetencias de originar otras cosas en el transcurso libre (si se me permite una popularidad personal, «otras cosas» quería afirmar en mi niñez nacer a la tierra a retar al burro o al fútbol con hojalatasya, claro está, significa con demasiada normalidad juguetear a la Play Station o hallar «los Simpson»).

¿seguro que la Oca es un pasatiempo banal? Al contrario, la Oca, o El Gran (e, asimismo, Real) Juego De La Oca tiene, por un sitio, una tradición bastante importante y, por otro lado, representa un día caudal en el desarrollo de los muestrarios de madero.

Y no olvidemos que las aberturas de un tablón de la Oca muestran argumentos y destrezas tan poco pueriles como una atadura (de adonde tardas en venir al mundo y a la que vete a saber por qué has comparecido a parar), un foso (de adonde solamente saldrás si alguien cae y se queda en él), el embrollo (adonde, al perderte, debes cejar unas casillas) o la muerte (que hace que vuelvas a iniciarse la partida). Más acertadamente, es preciso darle vueltas a la cabeza en una completa simbología del recorrido de la edad humana, llena de montaña y dificultades.

Aunque la autoría del Gran Juego De La Oca ha sido reivindicada en flamantes países europeos y no se sabe con fiabilidad la época de tierra, todo hace conllevar que su ignorado escritor era italiano y que hacia el año 1580 inmediatamente tenía destruida su construcción.

El gran duque de Toscana, Francisco de Médicis, muerto en 1587, lo ofreció al rey de España, Felipe Ii. En Alemania se gelatina un Juego De La Oca de 1589 grabado en una rocaen gran medida equivalente a los exteriores naipes italianos; en 1597, el anglosajón John Wolfe intentó indagar como legal «el nuevo y harto amable juego de la oca» en Londres; y en 1601 ahora se imprimían en la capital francesa de Lyon. La oca no es, desde luego, el primer pernio de recorrido en espiral. El más antiguo es el Mehen, conjunto egipcio de al a excepción de cuatro mil años, cuyas menstruaciones no conocemos, y que ha volado completamenteexclusivamente podemos advertir algunos granos tomos en originales locales. Pero ni parece que haya unión entre un juego y otro, dada la gran disyunción cronológica. Después de la Oca han caido populosos lotes que han ingerido muchas apercepciones de él, correctamente la manera del buqueacertadamente el contenido emblemático.

Si hiciéramos una investigación sobre cuál es el muestra de los engranajes de siempre, la Oca estaría entre las alternativas más preferidas. Y, de hecho, poco debe sujetar para que todos los años alguien (una delegación, un periódico, una erección, un partido político o un club de fútbol) crea que un Juego De La Oca es la mejor suerte de promocionarse, de alisar una campaña publicitaria o de iluminar un nuevo empleo.

Fuente: El mundo en juegos de Oriol Comas i Coma

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