La polilla tramposa Juego de Cartas

La polilla tramposa es un juego de cartas bastante curioso en el que tendrás que ser el primero en deshacerte de todas tus cartas.

Usa toda tu habilidad e ingenio (incluido trampas) para quedarte en la mano sin ningún tipo de insecto y gana la partida.

El juego viene con un manual y las cartas. En el encontraremos cartas de lámpara y de diferentes insectos (araña, cucaracha, insecto, polilla y hormiga), todas ellas con diferente numeración.

 

¿Cómo jugar a La polilla tramposa?

Lo primero que debemos hacer es darle la carta del chinche guardan al jugador de más edad. Este jugador tendrá que vigilar que el resto de jugadores no hagan trampas.

El resto de cartas las barajamos y le damos 8 a cada jugador. Las cartas restantes las colocamos en el centro. Cada jugador ve la mano que le ha tocado.

Destapamos la primera carta del mazo y la dejamos en la mesa, en ese momento ya podríamos empezar a jugar. El objetivo en la polilla tramposa es quitarnos todas las cartas de nuestra mano, para ello tendremos que jugarlas siguiente una serie de reglas.

Si la primera carta que hemos destapado es de valor 3, el jugador tendrá que jugar una carta inmediatamente inferior o inmediatamente superior, es decir, podría sacar una carta con valor 2 o con valor 4, esa carta se pondría encima de la carta destapada y se pasaría el turno al siguiente jugador. Dentro de los valores de las cartas tenemos hasta el número 5, pero podemos pasar del 5 al 1 y del 1 al 5 al ser la numeración más próxima.

Si no tenemos ninguna carta que poner tendremos que robar una carta del mazo y pasar el turno al siguiente jugador.

La clave del juego son las polillas tramposas ya que no podemos desprendernos de ellas jugándolas en la mesa, tendremos que desprendernos de ellas haciendo trampas. El jugador que haga de chinche tiene que vigilar que no hagamos trampas.

Para desprendernos de ella tendremos que usar toda nuestra picardía. Podremos tirar la carta al juego, dejarla debajo de otra carta en la mesa o esconderla en nuestra manga… si no nos pilla podremos deshacernos de la polilla tramposa. Pero para hacer trampas debemos respetar ciertas normas, debemos tener en todo momento la mano encima de la mesa.

Haciendo trampas solo podemos soltar una carta de golpe. Si nos pilla la chinche no se puede hacer trampa ningún jugador, hay  que estar quieto hasta que se resuelva el efecto del pillado. Si la polilla fuera la última carta que tenemos en la mano no podríamos desprendernos de ella haciendo trampa.

La chinche tiene una ventaja, que puede jugar cartas de polilla mentirosa de su mano directamente. Si nos pilla haciendo trampas y es verdad la carta vuelve a nuestra mano y la chinche nos entrega una de sus cartas y a su vez nos da la carta de chinche, ese jugador pasara a ser el guardián. Si nos acusa y falla el guardan será quien coja una carta de la pila.

Si otro jugador nos ve haciendo trampas se tiene que callar, está prohibido chivarse al guardián.

Estos son las normas básicas pero para complicarlo hay unas cartas especiales de diferentes insectos:

  • Araña: Al jugarla nos permite dar una carta de nuestra mano y dársela a cualquiera de los jugadores. Las polillas no podrán darse a otro jugador.
  • Mosquito: si la juegas el resto de participantes tendrían que colocar su mano encima de la carta lo más rápido posible. El último en colocar la mano en la pila de manos recibe una carta de todos los jugadores pero no podemos darle una polilla.
  • Cucaracha: Si se juega intervienen todos los jugadores, y habrá que poner una carta con el mismo número que la cuchara. El primero en colocarla deja esa carta puesta encima de la mesa.
  • Hormiga: todos los jugadores excepto el que la ha jugado roban una carta del mazo.

Se seguiría con estas reglas hasta que un jugador se quede sin cartas en la mano, y ahí finalizaría la ronda. El resto de jugadores contarían las cartas que tienen en su mano, las cartas de lámpara valen un punto negativo, las de insecto de acción valen 5 puntos negativos y las polillas 10 puntos negativos. Tendremos que sumar todos estos puntos y apuntarlos en una hoja. Hay que jugar una ronda por cada jugador que hay en la mesa de juego y al final de la última ronda el jugador que menos puntos negativos tenga será el que gane.

La polilla tramposa es un juego rápido, fácil de aprender y apto para jugar con los más pequeños

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