Uno Juego de cartas

Uno juego de cartas es un entretenido juego para todos los públicos y un negocio enorme, ya que se ha convertido en el más vendido del mundo.

Origen de Uno

Coge na baraja francesa, de las de jugar al póquer. Retira los comodines. Búscate un contrincante. Mezcla bien las cartas. Da siete cartas a tu compañero de mesa y repártete siete a ti mismo. La primera carta se destapa. Acabáis de comenzar una partida de ocho o rami sueco o crapouille o crazy eight  o switch, uno de los muchos juegos de cartas en los que el objetivo es quedarse  sin cartas. De esta familia se conocen una infinidad de variantes.

El ocho

En el ocho, por ejemplo, por turno, cada jugador pone sobre la última carta jugada una carta del mismo valor o del mismo palo. Cuando un jugador no tiene ninguna que pueda poner, debe robar cartas de la pila hasta que le salga una que le convenga. La pone y pasa el turno a su compañero. Si no quedan cartas en la pila, pasa el turno. Los ocho son los jokers. No sólo pueden ponerse en lugar de cualquier otra carta, sino que pueden ser del palo que el jugador quiera. Así, puede poner un ocho de tréboles y decir que ha puesto un ocho de corazones. El Otro jugador deberá jugar un ocho o un corazón. El primero que se queda sin cartas gana puntos por las cartas en la mano del otro jugador: 50 puntos por cada ocho, 10 puntos por cada figura, los puntos del valor de las otras cartas.

El Switch

En el switch, además, algunas cartas tienen poderes especiales: el 2 hace coger dos cartas al jugador siguiente si no es que también tenga un 2 y endose el problema al jugador posterior; el 4 hace coger cuatro cartas; las J cambian el sentido de la partida.

¿Como jugar a Uno Juego de cartas?

En el Uno, único de los juegos de esta familia que es una marca registrada, se juega con una baraja de 108 cartas: 25 de cuatro colores diferentes, 4 comodines y 4 comodines +4. En cada color, hay 19 cartas con número del O al 9 y 6 cartas especiales: dos que hacen robar dos cartas al jugador siguiente, dos más que hacen cambiar el sentido de la partida y otras dos que hacen perder el turno al jugador siguiente. La mecánica es la misma.

Sólo cambia que en el UNO, si no puedes poner cartas, robas sólo una y la pones. Si no te conviene, pasas el turno. Está claro, también cambian las cartas especiales y el sistema de puntuación. Las cartas especiales son de un color determinado, por tanto sólo se puede jugar sobre el mismo color o sobre una carta igual. Dos de los comodines se juegan sobre cualquier carta y sirven para cambiar el color de la carta que hay que jugar, si eso es lo que quiere el jugador. Los comodines +4, además de poder hacer cambiar el color de la carta que hay que jugar, hacen robar al jugador siguiente cuatro cartas y le hacen perder el turno… y quizá la partida.

El propietario actual de la marca UNO, Mattel, una de las grandes empresas mundiales de juegos de tablero y juguetes, explica que UNO fue creado por un barbero de Ohio a quien le gustaba mucho jugar a las cartas, Merle Robbins, en el año 1971. Hemos de suponer que entre los muchos juegos de cartas que conocía estaba el CRAZY EIGHTS y que se inspiró en él para inventar un juego nuevo, con unas cartas especiales que dan a las partidas toda la salsa. Hizo jugar a su juego a parientes, amigos y conocidos, y a todo el mundo le daban ganas de jugar y volver a jugar. Finalmente, buscó el dinero para editar 5.000 juegos que vendía en su bar-bería. También encontró un grupo de jóvenes emprendedores que le compraron los derechos y lo comercializaron. Nacía así el fenómeno UNO. Veinte años después, Mattel anunciaba que había vendido el juego UNO número 100.000.000 (sí, sí, cien millones de juegos de cartas). Ahora puede encontrarse el juego en diferentes versiones, en dados, en dominós, ambientados en Harry Potter, los Simpson, Spiderman, el Increíble Hulk, Barbie, Star Trek y un larguísimo etcétera.

Fuente: El mundo en juegos de Oriol Comas i Coma

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