Damas Chinas juego

Si te apasionan las damas pero quieres ir un paso más allá no puedes perderte la experiencia de jugar a las Damas Chinas. Un tablero hexagonal para que “te comas” a tus adversarios.

El HALMA y las DAMAS CHINAS son una pareja muy curiosa: tienen elementos de juego diferentes, pero las reglas y el objetivo son idénticos. Afortunadamente gracias al estudio del investigador y coleccionista norteamericano Bruce Whitehill, sabemos casi todo sobre su origen. El HALMA tiene el privilegio de ser uno de los primeros juegos creados en Estados Unidos. Hasta su aparición, aunque los juegos de mesa tenían cierto prestigio en la sociedad norteamericana, la mayoría de ellos habían sido inventados en Europa. Georges Howard Monks es el autor del juego que fue comercializado por primera vez en 1885. Las DAMAS CHINAS, juego que también fue creado en Estados Unidos, empezó a comercializarse en 1941. El juego debe su nombre probablemente al éxito que tuvo en China —donde se lo llamó Xiaoxing Tiaoqi — y a lo exótica que resultaba esa parte de mundo hace sesenta años.

Diferencias de las damas chinas y Halma

Elementos de juego diferentes: ganan las DAMAS CHINAS por puntos. El tablero del HALMA es cuadrado y tiene 16 x 16 casillas. Las fichas se colocan en los ángulos, tal como muestra la ilustración, un total de trece si juegan cuatro jugadores, o diecinueve si hay dos jugadores. En las DAMAS CHINAS, el tablero, una estrella de seis puntas, tiene 121 agujeros (diez en cada punta de la estrella, 61 en el hexágono central), por donde se mueven y saltan canicas de vidrio, diez por cada jugador, que llenan las puntas.

Número de jugadores: ganan claramente las DAMAS CHINAS. Juegan dos, tres, cuatro o seis jugadores. No es preciso decir que las posibilidades de alianzas entre los jugadores son muy grandes. En el HALMA juegan dos o cuatro jugadores, que también pueden jugar por parejas. Pueden participar tres jugadores, pero el juego se descompensa demasiado.

Desplazamiento: ligera ventaja del HALMA. Las fichas se mueven en las ocho direcciones, incluyendo las diagonales, mientras que en las DAMAS CHINAS, por la configuración del tablero, las fichas se mueven en seis direcciones.

Objetivo y reglas absolutamente idénticas: empate (¿sospechoso?). Los jugadores deben conseguir ocupar las casillas de partida del jugador que está en el ángulo opuesto. Gana el primero que lo logra. Por turnos, se juega una ficha (o canica) de dos maneras: se mueve o salta. El movimiento se hace en cualquier dirección a una casilla adyacente. El salto también se hace en cualquier dirección, siempre que el espacio siguiente en la misma dirección esté vacío, y tan largo como se quiera. Se pueden saltar piezas propias o de los demás jugadores. No hay obligación de saltar. Queda claro que en ninguno de los dos juegos hay capturas. Un elemento estratégico fundamental: hacer alianzas y romperlas en el momento justo. En cambio, no merece la pena jugar para hacer Perder a los demás jugadores: es la mejor manera de no ganar. Lo importante es saltar y no parar.

Fuente: El mundo en juegos de Oriol Comas i Coma

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